Hay más de diez años, a los pocos meses de haberme sacado el carné de conducir en España viajé a la India, mi amigo Javi, que llevaba algunas semanas en Prune me dio las siguientes instrucciones: “conduce despacio y de forma predecible; ten cuidado con lo que está delante de ti, yo me ocupo del resto“. Un tráfico brutal y de repente le veo que saca los brazos por la ventanilla (y casi medio cuerpo) para indicar cambios de dirección a la vez que toca el claxón cada vez que alguien impide nuestro paso. Eso fue hace más de diez años y lo peor es que ahora hay menos coches en Prune según me cuenta. Cosas de la crisis mundial u todo eso. También me decía que parece que muchos coches llevan incorporados los intermitentes y la gente ha aprendido a manejarlos, aún así sigue siendo curioso ver cómo la gente saca los brazos por la ventanilla para indicar la dirección que van a tomar. Es como conducir por Saigón, pero a lo bestia y en plan tiempo bala.
También hay que entender que no hay pasos para peatones y la gente cruza por donde le da la gana. Es un sueño que un día pongan pasos de peatones y la gente los respeta. Mientras tanto, ¡que viva el estrés!, pero en general no hay colisiones ni accidentes (me gusta pensar que milagrosamente). El tráfico es uno de los muchos motivos por los que me di cuenta de que en Prune no estaba mi lugar en el mundo.
Cuando uno cruza la carretera, tiene que avanzar lentamente, tomando ventaja de los “agujeros” en el tráfico para mover el pieza. Es previsible, permite a los vehículos que vienen en nuestra dirección evitarnos. Y si es necesario, nos detenemos en el medio de la carretera; sí, está permitido. Si hay otros peatones, un grupo (la unión hace la fuerza), lo mejor es que pares el coche.


